Cacerolas

Salimos a los balcones, terrazas, ventanas… y agracedemos con todo nuestro amor el trabajo de esas personas que se estan jugando el cuello intentando salvar el máximo de vidas posibles. Exhaustos, temerosos, pero siguen ahí, por que si, por vocación, porque lo sienten y porque tienen conciencia de que son un bien, un tesoro para el resto de la comunidad, y lo agradecemos, sacamos las cacerolas y las hacemos sonar, con emoción y gratitud infinita. Pero no las hubo por la Púnica, ni con la Gurtel, no hubo cacerolas con los recortes en sanidad, en educación, ni las hubo tampoco por la modificacion por decreto del art. 135, ese que nos obligaba a tener menos gasto “por vivir por encima de nuestras posiblidades”, ni las hubo por los ERES de Andalucía. Tampoco se oyeron mientras duró el austericidio impuesto por la troika, ni cuando continuamente usurpan la soberania ya no de los estados, sinó de las personas. No las hubo cuando regalamos 60000 millones de euros a la banca, ni cuando se desahucia a gente en situación de vulnerabilidad, ni cuando descubrimos los chanchullos de un régimen monárquico vergonzante, con grandes sumas en paraisos fiscales. No hay cacerolas sonando por las SICAV que tributan una mierda con su ingenieria fiscal, ni por los fondos buitres que compran pisos de protección oficial y los hacen jugar dentro del mercado especulativo de la vivienda…
cuando esta mierda se normalice, esperemos que no nos queden solo las cacerolas

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